Cómo mejorar el uso del cuerpo: postura, respiración, movimiento…

¿Alguna vez has intentado cambiar tu postura, mejorar tu respiración o hacer alguna acción cotidiana con menos esfuerzo y has obtenido justo lo contrario de lo que pretendías?

Veamos porqué sucede esto. Cuando tomamos una decisión estamos manejando conceptos mentales. Pero el cuerpo no entiende ni el castellano ni ningún otro idioma. Así que no se siente aludido por nuestros pensamientos (por muy bienintencionados que sean). Esto no quiere decir sea malo tomar esas decisiones sino que no es suficiente.

Es necesario pasar a la acción y transmitirle al organismo el mensaje de forma que lo entienda y, sobre todo, que esté de acuerdo.

¿Cómo podemos hacer que el cuerpo entienda y esté de acuerdo con nuestro propósito?

Por un lado es necesario hablarle en un idioma que sí entienda. El lenguaje del cuerpo son las sensaciones, aunque también entiende de emociones y de imágenes que las evoquen.

Y por otro, la manera en que hagamos ese “diálogo” con el cuerpo, va a ser decisiva para los resultados.

¿Qué quiere decir esto?

Cuando queremos mejorar algo supone un cambio. Y muchas veces ese cambio implica:

  • Que hemos juzgado lo que está sucediendo (en esa parte o función del cuerpo) como incorrecto, insuficiente, inadecuado…
  • Entonces lo vivimos como algo desagradable y establecemos una relación de rechazo que nos lleva a huir de esa experiencia.
  • Y nos disponemos a intentar alcanzar nuestro objetivo intentando acercarnos a un modelo de lo que sería correcto.

Y estos ingredientes, del supuesto cambio, no sólo no son favorables sino que están invitando al cuerpo a no participar en ello.

¿Por qué?

  • Quizá lo que sucede no está tan mal, y sea un mensaje que nos indica que hay alguna necesidad insatisfecha.
  • Si rechazamos esas señales, no solo no atenderemos a los mensajes que nos envía el cuerpo sino que, además, éste sentirá el rechazo y reaccionará a él como sabe hacerlo: tensándose, cerrándose,…protegiéndose.
  • El modelo que tenemos en nuestra cabeza de lo que es adecuado muchas veces no es tan beneficioso como creíamos o no corresponde con el funcionamiento natural de nuestro cuerpo. Y lo que sucede frecuentemente cuando corregimos es que estamos intentando someter al cuerpo a un modelo mental, creándose así una lucha interna entre dos motivaciones cruzadas u opuestas. Y ya sabemos lo que sucede cuando tenemos esas luchas internas…

Entonces, ¿Qué hay que hacer para modificar y mejorar el uso de nuestro cuerpo?

De alguna manera es necesario:

  • Escucharlo, sentirlo y tratarlo amablemente, con afecto.
  • Abrirnos a sus mensajes como lo que son: informaciones que buscan la autorregulación y el equilibrio.
  • Ofrecerle la experiencia de mejores opciones, para que sea nuestro propio organismo el que prefiera el cambio. No por imposición, no de forma racional, sino por propia ecología corporal.
  • Y mantener activo este proceso de cambio al menos lo que sea necesario para que la nueva información sustituya a la antigua.

 ¿Cómo podemos aprender a hacer este proceso?

Aunque, por supuesto, es posible hacerlo uno mismo con paciencia y perseverancia, también podemos beneficiarnos de los conocimientos y  experiencias de los profesionales de la educación somática.

Método Feldenkrais es un innovador y eficaz método especializado en este tipo de procesos de aprendizaje orgánico.

Pablo Jurado
Profesor de Método Feldenkrais