«El hilo invisible del Qi Gong», por Marisa Ruiz Santiago

Cuando recibo estas palabras a mi no me salen las mías. Sólo agradecimiento a estas Artes, medicinas que abren la vía para el Saber desde el cuerpo, para conocerse  de manera integral, abrazando la libertad de la incertidumbre, con respeto y humildad ante la magia de la Vida.  Algo tan necesario en este momento…  Gracias Marisa por compartir tu vivencia.

«Estos días son poco definibles para mí. Están llenos de actividades cotidianas y costumbrismo aprendido. Me he impuesto un calendario invisible para dar orden a mis tareas: hacer comidas, deporte, trabajar, comprar, leer y ver algo que me guste mucho en imágenes. Lo he conseguido, el tiempo fraccionado me responde, y no le pido más.

Pero debajo late otro tempo. Habito lugares sin esquinas ni líneas divisorias, que me traen y me llevan en la conjugación del presente, pasado y futuro. De pronto, veo a mi abuela limpiar lentejas o a mi padre ponerse su sombrero de hombre antiguo; recuerdo mi primera percepción del tiempo tumbada junto a mi hermana o aparece una amiga que nunca quise perder. Y mientras todo sucede: leo, corrijo, limpio, compro y aplaudo. Y me asombro; no me encuentro dividida ni disociada, este tiempo se sintoniza con el primero y ya no se estorban.

En estos momentos agradezco dos cosas enormemente: una es la comunicación con las personas que quiero y me quieren; no admito la unilateralidad por el momento, lo siento. Y otra es el hecho de continuar con mis clases de Chi Kung como si nada hubiera ocurrido a sabiendas de que sí ha ocurrido. Carmen, mi profe, no dudó ni un instante en continuar con las mismas, no he sentido la fractura entre el antes de… y el después de…la Covid-19 que sí que se ha dado en el resto de mis quehaceres. Y ese hilo invisible del Chi Kung creo que funda y ampara la conexión, es el que me sostiene y me permite transitar entre mis distintos niveles, aquellos que son visibles y los que no lo son tanto: corporales y espirituales, tangibles y sutiles, y que me abren a conjugar tiempos verbales diferentes y, en ocasiones, difíciles; algunos me dan un poco de  susto, (piénsese, por ejemplo el en pretérito pluscuamperfecto o pretérito perfecto simple). Siento que es un espacio que me permite viajar por el interior para salir al exterior: localizar centros que estaban cubiertos de niebla o nieve (creo que temo una descongelación súbita), percibir puertas y contradicciones, ensayar la mirada hacia otros, y con-JUGAR sin juguetes…ni falta que nos hace. Muchas gracias Carmen.»

Marisa Ruiz Santiago, alumna de Mi Cuerpo Habla, Qi Gong

En junio prolongamos la aventura… desde casa y al aire libre.

 

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