Reconciliarte con tu cuerpo

Reconciliarte con tu cuerpo, contigo

¿Cómo estás mientras lees este texto? ¿Estás respirando o quizá estás aguantando ligeramente la respiración?

¿Y tu cabeza? ¿está demasiado cerca de la pantalla que tienes delante o está sostenida por tu columna?

Si algo ha cambiado tras leer estas preguntas, si has vuelto a respirar, si has llevado tu atención hacia ti, acabas de poner en práctica algo de consciencia corporal.

¿Pero qué es eso de la cabeza? ¿Cómo «tengo que ponerme»?

En algún momento nos hemos preguntado sobre nuestra postura, sobre todo si hemos sufrido dolor de espalda (o de cuello o de hombros), la hemos puesto en duda, nos hemos cuestionado si era correcta, aún sin tener la certeza de que hay una conexión entre eso que «hago con mi cuerpo» y el dolor. Pero no pienses que hay una postura correcta, porque en cuanto pienses en hacer algo correcto, en hacer algo bien, te tensarás. ¿Te suena esta sensación? La de intentar hacer algo bien y tensarte inmediatamente. Suele suceder. Llevamos toda la vida aprendiendo a hacer las cosas bien. Desde pequeños aprendimos que los adultos estaban más contentos con nosotros si hacíamos las cosas bien. Y lo mismo ocurría en la escuela, se trataba de aprender a hacer las cosas bien. No había tiempo para explorar, para descubrir, para encontrar y valorar nuestra propia forma de hacer. Aprendimos a reaccionar de forma inmediata, «correcta» y tensa.

Por eso, para deshacerte ahora de aquello que te molesta (de aquello que quizá te ha llevado a leer este artículo, ese exceso de tensión) el aprendizaje de la Técnica Alexander primero te invitará a no hacer y a darte tiempo para parar y para des-aprender. Después vendrán las direcciones que te ayudarán a organizar tu cuerpo para que pueda estar expandido y libre en cualquier actividad, sea cual sea tu edad o condición. Y entenderás que tu cuerpo funciona (y que tú funcionas) como un todo, como una unidad entre cuerpo y mente que necesita reajustar su equilibrio, tanto en el movimiento como en la quietud. Así, cesará la búsqueda de una «postura correcta» porque pasarás de «corregirte» a «sentirte» y entenderás mejor el fluir de tu cuerpo.

Sentir tu tiempo, tu unidad, tu peso, tu equilibrio y tu movimiento te ayudará a reconciliarte con tu cuerpo, es decir, a encontrarte contigo misma.

 

Germana Gómez

Profesora de Técnica Alexander